Día Mundial contra el Cáncer: instancia de reflexión

Claudia González

Académica Escuela de Enfermería Universidad de Las Américas

El 4 de febrero se conmemoró el Día Mundial contra el Cáncer, una fecha destinada a generar conciencia sobre una enfermedad que representa uno de los principales desafíos de la salud pública en nuestro país. El cáncer ocurre cuando algunas células del cuerpo comienzan a multiplicarse sin control y pueden diseminarse a otras partes del organismo, afectando su funcionamiento normal. No todos los cánceres forman tumores sólidos, como ocurre en el caso de las leucemias.

En Chile, el impacto del cáncer es significativo. Según el documento oficial Avances en Cáncer, publicado por el Ministerio de Salud, durante 2024 esta enfermedad se consolidó como la segunda causa de muerte a nivel general y la primera causa de mortalidad prematura. Esta realidad evidencia su fuerte impacto en personas en edad productiva y en sus familias, convirtiéndolo en una prioridad sanitaria para el país.

Frente a este escenario, la prevención se posiciona como el eje central. La evidencia científica indica que una proporción relevante de los cánceres puede prevenirse o detectarse en etapas tempranas, lo que permite tratamientos más efectivos, menos invasivos y mejores resultados en sobrevida. En este contexto, reducir los factores de riesgo es clave.

La prevención primaria busca evitar que el cáncer aparezca, actuando antes de que la enfermedad se desarrolle. Entre los principales factores de riesgo modificables se encuentran el consumo de tabaco y alcohol, una alimentación poco equilibrada, el sedentarismo y la exposición excesiva a la radiación solar. En Chile, uno de los avances más relevantes ha sido el fortalecimiento del programa de vacunación contra el Virus del Papiloma Humano, que permitirá reducir significativamente el cáncer cervicouterino en el futuro.

La prevención secundaria apunta a detectar el cáncer a tiempo, mediante exámenes como mamografías, papanicolaou y controles de próstata, que permiten identificar lesiones en etapas iniciales. Por su parte, la prevención terciaria se enfoca en reducir complicaciones y recaídas una vez diagnosticada la enfermedad, mediante tratamientos oportunos, seguimiento clínico, rehabilitación y cuidados integrales.

El cáncer sigue siendo un desafío que requiere acción sostenida. La prevención, la educación en salud y el acceso a controles preventivos, continúan siendo herramientas fundamentales para reducir su impacto y mejorar la salud de la población.

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