Psicoeducación en casos de esquizofrenia

Loreto Medina Parra

Trabajadora Social con experiencia en diferentes áreas de salud, atención ambulatoria y hospitalizados. Especialidades: Salud Pública, Adulto Mayor, Demencias, Cuidados Paliativos y Fin de Vida.

Desde que soy Trabajadora Social, he ido cruzándome con diferentes personas, quienes han necesitado orientación y ayuda desde mi profesión. La psicoeducación es una de ellas.

Corría el año 2009 y en la Unidad de Hospitalización de Corta Estadía (Psiquiatría) donde trabajaba, recibimos un paciente en muy malas condiciones. Lo llamaremos Remigio. Su diagnóstico era Esquizofrenia Paranoide Descompensada, cursando un Síndrome Neuroléptico Maligno (en palabras simples es una complicación aguda de la termorregulación y el control neuromotor, por un abandono de tratamiento con antipsicóticos).

¿Por qué pasó eso? Fue alguna causa que no recuerdo, baja adherencia a tratamiento probablemente. Se aisló, caminaba, meditaba, no comía, no dormía, estaba solo. Sólo tomaba agua, mucha agua. Llegó a presentar un estado de semi caquexia (baja de peso patológica), por lo que ingresó vía Urgencia a nuestra Unidad.

Lo primero, estabilizar su cuerpo, luego, su mente. Algunos días en UCI y volver a Corta Estadía. De 45 años aproximadamente, su juventud fue una gran ayuda. Mi misión durante la hospitalización: Educar a su pareja, educar a Remigio. Psicoeducarlos. Activar sus redes sociales. ¿Su mamá está viva?, ¿es hijo único Remigio? ¿Quiénes viven cerca de ellos? ¿Sus ingresos de donde vienen?

La esquizofrenia es una enfermedad que, si es controlada y detectada a tiempo, puede ir de la mano con una vida relativamente normal. Si el cuadro se descompensa, si la enfermedad se va de las manos, es un reinicio. Volver a empezar, educar. Desde una enfermedad simple, un resfrío común, el tratamiento se comienza y se termina. Y si es algo crónico, que no se puede ‘dar de alta’, pero que se puede controlar, debo seguir con el tratamiento. Es permanente.

La locura, concepto muy peligroso, se refiere a la pérdida del juicio de realidad. Un esquizofrénico si está en control no ha perdido su juicio de realidad. No es un loco. Tiene una enfermedad crónica que se puede controlar.

En el momento del alta mi rol fue constatar que el dispositivo de Salud Mental que le correspondía tuviera los nuevos medicamentos para Remigio. Realizar seguimiento es difícil en el sistema público. Una vez lo encontré con su pareja, en el Metro. Se veía bien, me saludó, cercano. Sólo le dije “no quiero volver a verlo en el Hospital”. Sonrió. Fue una risa tibia.

Mi deseo es que esté bien.

 

Trabajadora Social con experiencia en diferentes áreas de salud, atención ambulatoria y hospitalizados. Especialidades: Salud Pública, Adulto Mayor, Demencias, Cuidados Paliativos y Fin de Vida. loreto.medina@gmail.com

 

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